jueves, 9 de junio de 2011

Vence con bien el Mal, Lo que verdaderamente hay detrás !!!

Romanos 12:12-21
  • Gozosos en la esperanza;
  • sufridos en la tribulación;
  • constantes en la oración
  • siguiendo la hospitalidad
  • Bendecid a los que os persiguen
  • bendecid y no maldigáis
  • Gozaos con los que se gozan
  • llorad con los que lloran
  • Unánimes entre vosotros
  • no altivos (miradores en meno)
  • acomodándoos, (adaptándonos) a los humildes
  • No seáis sabios en vuestra opinión
  • No paguéis á nadie mal por mal
  • procurad lo bueno delante de todos los hombres
  • tened paz con todos los hombres
  • No os venguéis vosotros mismos :Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor
  • No seas vencido de lo malo; mas vence con bien el mal.

Las 17 recomendaciones dadas por el Apóstol Pablo a través de su carta a los Romanos, tienen como propósito mantener una sana convivencia entre creyentes de Dios, no se ve ninguna recomendación impropia y, en ese sentido, podemos decir que también son recomendaciones aceptables para la sana convivencia entre seres humanos. No obstante lo señalado, para el común de las personas y quién aplique una mirada superficial, filosófica, social y humanista al texto, sin entender el propósito espiritual, va a parecer irracional y fuera de toda lógica la recomendación de tener que bendecir a quién constantemente ha venido a destruir.

Al desglosar el texto, observamos una lista de 17 actitudes, acciones positivas para una sana convivencia entre creyentes de una misma fe, pero también en dicha lista se ven dos cosas interesantes : Una, es que somos llamados a tener consciencia de una realidad con permanentes dificultades y Dos, se plantea el desafío a tener las actitudes adecuadas frente a dichas dificultades.

Dado lo anterior, cuando nos encontramos en dificultades en la vida, el apóstol, nos lleva a detenernos y pensar mas allá de lo común, indicándonos : “Sufridos en la tribulación; Bendecid a los que os persiguen; No Altivos; No paguéis a nadie mal por mal; Tened paz con todos los hombres; No seáis vencido de lo malo, si no, vence con bien el mal”, todas, son actitudes que para quién no ha conocido el amor de Dios, no son aceptables, porque el común de los seres humanos no logra entender cómo debe bendecir a quién, un semejante, le ha hecho tanto mal, cómo va a tener paz con alguien que le ha hecho imposible la vida, como se va a gozar en la esperanza donde hay un caos total de enfermedades, injusticias y luchas de poder que sólo tienen como consecuencia la destrucción total.

En la mente del común de los seres humanos, existe la convicción, dado que así lo indica su experiencia, que no todas las personas son iguales, por lo tanto existen diferentes reacciones frente a situaciones adversas, no todas las cosas resultan fáciles y no siempre uno es tratado con justicia, por lo tanto, existe la “libertad” para tomar una actitud contraria a la recomendada por el apóstol frente a una realidad adversa. Esta libertad, dada nuestra limitada forma de ver la vida, nos confronta con la injusticia, que movida por el egoísmo y orgullo de imponer los propios deseos para solucionar una dificultad, nos lleva a mas dificultades de las que esperamos tener, ahí entonces…, observamos que lo planteado por el apóstol, va mas allá de las limitadas y torpes discusiones humanas, mas allá de lo filosófico, de la ciencia y literatura, va mas allá de lo que podemos simplemente ver, él se enfoca en lo espiritual, partiendo por una actitud humana consciente de la realidad adversa, hacia una actitud positiva en el terreno de la fe, donde allí, existe la plena convicción de que hay esperanza en una vida justa y eterna en Dios, por lo tanto, tomar estas recomendaciones del apóstol y hacerlas carne en nuestra vida, es actuar con gozo, fe, esperanza y amor, entendiendo que se trata de un propósito eterno que está mas allá de un miserable y temporal deseo humano.

El apóstol nos declara que hay una realidad espiritual, que no todos pueden ver y, esta presiona de manera constante para que permanentemente tomemos decisiones, en esta realidad espiritual se enfrenta el bien con el mal, al bien llamamos todo lo que es bueno, bendición, gozo, salud, paz, esperanza y amor, al mal llamamos orgullo, fama, poder, envidia, vanidad, egoísmo, dolor y muerte, en medio de esta realidad, que es imposible poner en una ecuación matemática para poder explicar, debemos convivir, no la vemos, pero si la sentimos y, mas aún, cuando esta presiona sobre nuestras mentes para producir en nosotros buenas o malas actitudes.

Vamos a estar de acuerdo en que las relaciones entre los seres humanos, son el modelo de las comunicaciones mas difícil de resolver, porque estas giran en torno a la vida, moviéndonos irresistiblemente a decisiones que en cada momento debemos tomar y, estas decisiones, van afectar si o si a quienes nos rodean.  Nadie en esta vida puede decir que es un ser perfecto, aislado y ajeno al dolor, partiendo de esta base, somos desafiados como creyentes a mejorar estas relaciones complejas e imperfectas, asumiendo actitudes adecuadas, con la plena consciencia de que hay un trasfondo espiritual en cada circunstancia, que nos lleva a mirar el propósito eterno que Dios en su inmensa sabiduría, determinó para nosotros.

Cuando logre entender el sentido espiritual, entonces tendré una actitud mental adecuada frente a una circunstancia adversa, por lo tanto voy a “poder” vencer el mal con el bien.

El apóstol, en su epístola a los Efesios, declara que nuestra lucha diaria, no es con nuestros semejantes, por ser diferentes y únicos, se trata de una cuestión espiritual, donde él dice que hay huestes espirituales de maldad, si nos volvemos conscientes de esto, entonces podremos ver esta realidad espiritual, de tal manera que nos permita dar respuesta coherente al por qué es tan importante no dejarnos vencer por el mal, si no que, vencer con el bien el mal.

En el texto de Romanos 12:12-21, en sus diez versículos expuestos, nos llama a tomar una actitud consciente de una realidad humana deplorable y, llevarla a un plano espiritual con actitud positiva de que hay esperanza, porque la condición humana deplorable, debe tener consciencia de una esperanza que trata la dificultad como dificultad temporal y no eterna,  por tal razón, el enfoque recomendable del apóstol para nosotros es mirar lo eterno y no desgastarse en las cosas temporales que inmovilizan la actitud positiva frente a la adversidad.  

Entonces, cuando nos encontramos frente a un problema de egoísmo, orgullo, envidia, rencor, malas intenciones, hay que renunciar a la actitud provocadora que nos aleja de la humildad impidiéndonos ver lo que hay detrás, por el contrario, debemos tomar una actitud opuesta al mal para sacar a luz el verdadero trasfondo del asunto. No es que si me agredieren deba responder con agresividad porque la lógica me dice que han herido mi orgullo y por lo tanto debo responder agresivamente, al contrario, con una actitud humilde, alejar la ira, que movida por el orgullo y egoísmo puede producir un gran mal, en ese sentido, existe la certeza en el corazón de quién se humilla, de que Dios, autor y arquitecto de todo cuanto existe, juzgará con justo juicio, porque él sabe el trasfondo de la situación que nosotros, por nuestra imperfección y debilidad humana, no podemos ver. 

Debemos esforzarnos, debemos lograr el equilibrio para no caer en los extremos del bien y el mal, aceptar que ante una corrección, hay que actuar con humildad y no interpretar la corrección como una ofensa a nuestro orgullo, que no nos lleva a ningún bien, si no que considerándonos iguales, porque estaremos de acuerdo en que a todos nos rodea el bien y el mal, por lo tanto no somos libres de que nos sobrevenga algo bueno como también algo malo, por eso el círculo que propone el apóstol para los creyentes en Dios, es ayudarse mutuamente en todo tiempo, teniendo consciencia que estamos en medio de una guerra espiritual y, que mucho ayudará esforzándonos a tener mejores actitudes frente a la adversidad para impedir que el mal venza con el mal al bien.

Vamos a ser agradecidos por todo lo que nos es permitido vivir, porque la miseria que nos rodea, día a día se lleva lo miserable de nuestra vida, para dar paso a la belleza del gozo, esperanza, bendición y vida eterna en Cristo Jesús.

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